Por la vereda de la lectura,, Elisa Rearte

 

Es muy grato recordar las historias de mis lecturas. Recuerdo el libro Lapacho el que más leí, devoré y adoré, recuerdo sus imágenes una de ellas el ingenio Marapa de la ciudad Juan Bautista Alberdi y el color verde que aparecía en algunas de esas ilustraciones. También el poema para el cedro que decía así: “Yo con mis propios brazos cavé el pozo, yo con mis propias manos planté el cedro…”.
No sé exactamente que edad tenía entonces pero era muy chica. Antes de aprender a leer le pedía a mis hermanas que me leyeran la leyenda de la laguna del tesoro, la narración del palo borracho y todo lo que aparecía en el libro pero ellas se cansaban después de las primeras páginas cerraban el libro y me abandonaban con más hambre que antes por conocer nuevas historias.

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