Discutir sentidos: La lectura literaria en la escuela, por Carolina Cuesta. Reseña de Natalia Arroyo

Cuesta,  Profesora y Licenciada en Letras, egresada de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata; Jefe de Trabajos Prácticos de la Cátedra Didáctica de la Lengua y Literatura I del Profesorado en Letras de la Universidad Nacional de La Plata y se desempeña en otras universidades en la misma cátedra.

 

Este libro es una invitación a distanciarse de las posiciones más generalizadas en el ámbito escolar, y también en la opinión pública, acerca de la lectura de literatura, la compresión lectora y el placer de la lectura.

A través de esta mirada sobre los procesos, fue escrito en función de la preocupación de prácticas de lecturas en el aula y la propuesta es que los profesores se hagan otras preguntas sobre las lecturas efectivas de sus alumnos, las que realmente se escuchan en las aulas. Desde esta perspectiva parte la autora para manifestar sus puntos de vista.

Cuatro capítulos y la intervención de la opinión de muchos autores como por ejemplo Gustavo Bombini, componen este estudio que considero importante para la reflexión en la formación docente.

El primer enfoque que da la vida al estudio es el relato de la propia experiencia y en primer lugar, para dar a conocerlo, establece las relaciones entre la literatura y la escuela, una relación que necesita ser afianzada, rompiendo con viejos métodos y creencias y derribando algunos mitos, teniendo siempre presente que el papel de la lectura ha cambiado a través del tiempo así como el canon literario.

El segundo enfoque es un acercamiento a la lectura como práctica sociocultural, en donde sostiene que es necesario recuperar lo cotidiano de las clases; las prácticas mismas de lectura de textos literarios en el marco de las prácticas de enseñanza de la literatura que los profesores desarrollan diariamente en las escuelas. Nos presenta el punto de vista de muchos investigadores e instala el debate acerca de esta práctica desde su dimensión vital en tanto experiencia privada y pública a la vez; esto es, su dimensión sociocultural.

Cambiar las preguntas acerca de los vínculos que los alumnos sostienen con la literatura en sus prácticas de lectura desarrolladas en el aula, es lo que hoy puede interesarle a un profesor de lengua y literatura. Vínculos que manifiestan en los modos de leer cantidad de significados culturales que no están reñidos con los conocimientos teóricos sobre la literatura, tanto con los que ya se enseñan en la escuela como con los que aún no. Vínculos con la literatura; modos de leer literatura que nos ayuden en volver a creer en la apuesta de enseñarla y que sea aprendida.

       La lectura como práctica sociocultural e histórica.

La cultura es considerada una ciencia interpretativa en busca de significaciones. Retomo uno de los conceptos  que serán medulares, como el de  Rockwell, quien  define a la lectura como: una práctica cultural realizada en un espacio intersubjetivo, conformando históricamente, en el cual los lectores comparten dispositivos, comportamientos, actitudes y significados culturales en torno al acto de leer. Esto aclara que las concepciones son significados culturales en torno a la lectura que trascienden el ámbito escolar pues forman parte de esa urdimbre que es la cultura.

Por un lado, todas las personas tenemos conocimientos sobre la literatura. Por otro lado, la literatura, más allá de que sea una ficción, va a decirnos “algo” sobre la vida, sobre la realidad. Y muchas veces el rechazo a determinados textos literarios se sitúa desde ese conocimiento que les permite a los lectores construir un gusto.

Por último, considera los modos de leer y la enseñanza de la literatura. Preguntas en torno a la especificidad cultural y estética de la literatura y a la labor docente que constantemente debe preguntar sobre las maneras en que las sociedades han  venido representando en la literatura el orden de las cosas; los límites y las rupturas de lo que se piensa real y/o irreal, de lo imaginado y de lo por imaginar. Y qué hace que los alumnos dispongan de un gusto social e individualmente construido.

Considero que es imprescindible leer este libro, sobre todo, para quienes nos formamos como futuras docentes.

 

Natalia Arroyo, Colegio Universitario Vocacional Concepción, Concepción, Tucumán, 2009.

 

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