Hiroshima mon amour, por Luciano Matías

Es difícil contrastar dos lenguajes tan parecidos y a la vez tan distintos. El pasaje del texto al film en esta obra se produce con una gracia y suavidad no comunes. El director ha respetado casi a rajatabla el guión, sólo han quedado pequeñas porciones del texto fuera de ella. Partes que a mi entender, y aparentemente también del director, no influirían en el desarrollo de la historia.

Énfasis en la descripción de sensaciones a través de imágenes símil documentales

La sensación que me queda al haber visto la película y leído el guión, es que en la primera el tiempo transcurre más lentamente. Hay un énfasis en la descripción de sensaciones a través de imágenes símil documentales intercaladas a la historia principal. Ahondando en la historia de la realización del filme, supe que Alain Resnais hasta ese momento solo había realizado documentales y es ésta su primera película larga. Estas imágenes que en un principio parecen descolgadas, forman parte de un marco que genera emociones fuertes en el espectador y actúan de alegoría de la devastación sufrida por los personajes en sus vidas privadas previo a su encuentro. Él, con la pérdida de su familia en la explosión; ella con la pérdida de su primer amor en la guerra. Es su corazón un territorio yermo a pesar de haber formado una familia. Nunca se olvida el primer gran amor. Da la sensación que la protagonista ha escindido su cuerpo de su alma, en el sentido de que no siente la infidelidad como un tabú cuando se trata del cuerpo, de hecho la practica libremente. Pero es fiel al recuerdo de su primer amor asesinado. Siente un gran dolor y culpa al compartir su historia con el amante japonés. El dolor, la memoria, la imposibilidad del olvido que le hace no permitirse una segunda oportunidad, para no sufrir, para no recordar, para no tener que olvidar. No siente culpa al serle infiel a su actual marido, sin embargo adolece fatalmente cuando se da cuenta que lentamente ha comenzado a olvidar su verdadero amor, amor inconcluso, prohibido, eterno. Experimenta una catarsis brutal, necesaria e ineludible.

En lo que respecta a la película, las actuaciones en un principio me parecieron vacilantes entre la exageración y la parquedad. Pero al leer el libro, comprendí que eran un requerimiento, que así estaba marcado en el guión. No entendí la razón para esto, pero no hay opción más que respetar la visión de la autora. En cuanto a la dirección, si me pareció muy destacable. Dejando de lado el prejuicio de que casi todo lo filmado en blanco y negro parece más “artístico”; en este caso, el tratamiento de las luces parece lograr el efecto de acentuar las emociones de los personajes a lo largo del relato. Especialmente en las inserciones de imágenes de Nevers, donde es más notable el efecto que se intenta (y se consigue con creces) lograr.

El relato esta teñido de una melancolía a veces asfixiante. De la cual es sumamente difícil escapar indemne. Atrapa, incomoda, y a la vez causa compasión hacia los personajes, victimas de sus historias y elecciones.

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