De nuevo, esta intranquilidad inaprensible, el temor… ¿a qué?, otra vez la inquietud de mirar por la ventana a ver si pasa alguien y solo están los gorriones picoteando en la vereda. No he querido volver a donde estabas sentada, a ese sitio de la playa.

Veo la casa, allá arriba junto al acantilado, veo el pasado áspero… ese sol candente y ese viento norte insoportable, y tengo alrededor como siempre, el vacío de esta soledad sempiterna.
No he querido volver al sitio donde estaba ella y su silla, ese día celeste lo he mirado desde lejos, temblando de rencor y malos sentimientos. Se siente el sonido de los truenos desde aquel horizonte oscuro. Percibo la ira de los Dioses… quieren vengarme, Marte está gris de ira, Neptuno echa rayos y centellas. No puedo menos que recordar tu sonrisa indolente, tus palabras falsas y vacuas, y esa fría inescrupulosidad provinciana. Sólo importaban tus privilegios materiales… esos espejitos de colores, que habías comprado con tu sudor y sacrificio. Importaba, sí que importaba que vos estabas dentro del juego y no me querías abrir la puerta, sabías que vos tenías que defender los privilegios de ellos.
Se hace tarde y vuelvo al Castillo de la costa, en Viterbo, pero no iré por la playa donde estaba tu silla. Aunque esa imagen estará en la cabecera de mi cama algunas noches, seguiré adelante… golpe

aré otra puerta, será en otro atrio, y habra otro jardín. Sobre la playa, las gaviotas flotando en el viento… y allá lejos esa casa espectral. El mar embravecido y los rayos de Marte atemorizando a las tripulaciones de los pesqueros.
He ido a la caverna del Oráculo Sibilino, era una noche de frío y malos augurios, las sirenas en la arena meciéndose en la marea baja… me llamaban, para llevarme a sus acuáticas moradas; en la costa, allí en el fondo de la cueva, el oráculo de cabellos largos y ojos azules, me recibió de pie. “Sé quien eres, sé que no vienes de este mundo…Tu amor, de cabello rubio y ojos claros se irá con otro y tu profesión te será ingrata, lamentarás, ya con los cabellos grises, haber emprendido esa lucha. Veo una casa y la nieve y los gnomos danzando en el jardín, y vos solo… Estarás solo”, se calló, bajó su cabeza y cruzó los brazos hacia adelante.
Los días de escribir casi posesionado, en la casa de Bretagne, el saber que a las 6:00 hs., los obreros en fila entran en la fábrica, que los basureros pasan con su camión recogiendo las bolsas, el mandato  de Daniel Cohn Bendit, de Agustin Tosco y Rodolfo Walsh, de Frantz Fanon: la lucha por el Socialismo. Los sueños y fantasías y la rutina de todos los días, el suelo gredoso, el paisaje áspero, la fe en que llegaré a otra costa, una tierra mejor. La fe, las esperanzas…

Cielo gris, un velero en el horizonte, los autos con su sordo ruido en la ruta, conmigo, la furia contenida, los fantasmas de otros tiempos, la casa en silencio, el tic-tac del reloj de pared, el recuerdo del camino de arena y piedras, el recuerdo de ese viaje por la autopista en el ómnibus, llorando porque no sabía cuándo volvería, la plaza con la estatua de Mitre, en San Fernando, las mañanas y tardes en el local de Internet frente a la computadora, la madre de Cristine (Nadde), las prevenciones del egoísmo, la soledad en el cubículo, mirando al techo…

Esta tarde ventosa y nivosa, en Italia, las cortinas corridas, el living en penumbras, vagos recuerdos de una existencia ocre; la computadora prendida, el mate, el termo y el frío del Mediterráneo pegado a las ventanas. Adesso vienen del Norte, jusquement, los truenos de Odín (él y Marte se reparten la furia del cielo) Westfalia vibra, los pescaditos se mueven nerviosos en la pecera, corro la cortina y miro el Mar, el horizonte plano y los barcos que irán quizás al Mar del Norte a Hamburgo o quizás al río Oder en el Este, mi mente se va a Germania y pienso en el agua del Rhin moviéndose, arremolinándose, una barcaza navegará río arriba y hace sonar su sirena. Agarro el fascículo sobre la evolución y los monos, me levanto y me preparo un te de manzanilla y poleo, para los nervios. Sólo el rumor del reloj y la luz de la lampara, el ambiente impersonal, la inquietud pensando en aquel temporal del canal de la Mancha, recordé mi paseo por los acantilados, la playa blanca y desierta, el faro allá lejos sobre el promontorio, en esa tarde de frío y de bruma. Ritorno a Italia, a esta costa con Historia de Fenicios, Griegos, Romanos, Genoveses, también embravecida en este día gris. Viterbo, otra noche de Dioses y Tormenta.

José Abelardo Franchini
(Febrero 2002)

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Liter-aria. Revista de escritura

María del Pilar Moreno Martínez es profesora en Letras, egresada de la UNT. Comparte su actividad como escritora de relatos y poemas con la producción de ensayos. Publicó en diversas Antologías . LA RAMA DORADA , POEMAS Y MUROS COMO PUENTES y DE RESTOS Y DE RETOS son TRES de sus libros publicados hasta ahora. Además creó y administra desde 2009 esta revista literaria en internet, LITER-ARIA, www.liter-aria.com.ar, que difunde escritura de jóvenes y adultos de nuestra provincia y del exterior. Fue Coordinadora de Talleres de Expresión y comparte su tarea escrituraria con la dirección teatral. Creó y coordina el grupo de arte EL CANDIL.