Había una vez una hermosa joven de nombre Cenicienta. Vivía, desde la muerte de sus padres con su cruel madrastra y sus dos feas hermanastras, quienes, celosas de su gran belleza, la trataban muy mal.

Cenicienta se encargaba de hacer los trabajos desagradables de la casa y estaba condenada a permanecer en la cocina, por lo que sólo vestía harapos y tenía el rostro cubierto de cenizas. Su única compañía eran pequeños animales que se acercaban a confortarla en sus horas de soledad y desazón, de ellos había recibido más afecto que de su propia familia; les tenia un cariño inmenso y cuando su madrastra iba a la cocina tratando de alejarlos de allí con una escoba, Cenicienta se interponía para protegerlos, recibiendo más de una vez  un par de escobazos en su frágil cuerpo.

Este amor tan grande por los animales, la hacía llorar desconsoladamente cada vez que veía pasar una partida de cazadores y se  lamentaba por la suerte de esos seres tan indefensos y desprotegidos.

De esas experiencias, sumadas a sus propios padecimientos, es que nació en ella un amor profundo por los animales y el firme propósito de defender sus derechos tan vapuleados.

Un día se anunció un evento único en el reino: el rey ofrecería un baile al que estaban invitadas todas las solteras para conocer al príncipe, quién elegiría entre ellas a la que sería su esposa.

Y esperando que alguna de sus hijas se convirtiera en princesa, la madrastra cruel, iniciaba los preparativos para asistir al castillo, mientras que Cenicienta reunía un numeroso grupo de campesinos y sirvientes del reino que compartían su preocupación por los derechos de los animales para   aprovechar la oportunidad que se les presentaba y manifestarse a favor de los mismos, llevando una petición que acercarían, de tener ocasión, al monarca.

La noche del baile real, acudieron al castillo jóvenes de todo el reino y desde los jardines podía apreciarse la suntuosidad del evento.

En su casa, Cenicienta se aprestaba a unirse al el resto de los manifestantes para acudir al castillo, cuando de pronto, se presentó su Hada Madrina, quién viendo que las circunstancias no eran propicias para vestidos pomposos ni zapatitos de cristal, vistió a la joven con unos jeans, le dio una remera de Greenpeace y le calzó unas zapatillas de lona (por si había revueltas en la manifestación y debía huir raudamente); y ajustándose al protocolo de las hadas madrinas, le recordó que a la medianoche se deshacía el encantamiento.

Ya en los jardines del palacio real, los activistas, con Cenicienta al frente, desplegaron sus pancartas y con sus cánticos consiguieron captar la atención del príncipe. Al salir, el heredero al trono quedó desconcertado ante este espectáculo inusual, pero por sobre todo, por la belleza descomunal de Cenicienta que desbordaba sus extrañas vestimentas. El rey, rápidamente ordenó a los guardias dispersar a los manifestantes; ofuscada por la situación y apremiada por la hora, la joven activista quiso hacer valer los derechos de los animales a los golpes, por lo que arrojó una de sus zapatillas al príncipe, con tan buena puntería que le dio en la frente. Consumado esto, emprendieron la fuga mientras el encanto también se esfumaba junto a los revoltosos.

Obnubilado por la hermosura y el entusiasmo de la desconocida que lo había golpeado la noche anterior, el príncipe ordenó que se buscara a la jovencita por todo el reino, por lo que los criados, con zapatilla de lona en mano, llegaron a casa de Cenicienta y comprobaron que era la única a la que el calzado le quedaba bien.

Es así como Cenicienta fue llevada al palacio y consiguió lo que muchas deseaban: casarse con el príncipe; y lo que ella más ansiaba: influir directamente en la política del reino logrando que se acabara con la caza indiscriminada de animales y que se prohibiera la matanza de perdices (porque la felicidad también se consigue siendo vegetarianos).

Written by

Liter-aria. Revista de escritura

María del Pilar Moreno Martínez es profesora en Letras, egresada de la UNT. Comparte su actividad como escritora de relatos y poemas con la producción de ensayos. Publicó en diversas Antologías . LA RAMA DORADA , POEMAS Y MUROS COMO PUENTES y DE RESTOS Y DE RETOS son TRES de sus libros publicados hasta ahora. Además creó y administra desde 2009 esta revista literaria en internet, LITER-ARIA, www.liter-aria.com.ar, que difunde escritura de jóvenes y adultos de nuestra provincia y del exterior. Fue Coordinadora de Talleres de Expresión y comparte su tarea escrituraria con la dirección teatral. Creó y coordina el grupo de arte EL CANDIL.