quizás inexistentes… pero ¡cuanto ansío ir! Nos invaden cuentos legendarios sobre apariciones yo tan solo quiero remontarme a uno, quizás lo soñé, quizás pasó, no lo se, pero es en su constante y real presencia en la cual me enrosco y dejo dormir. La bella gitana con su piel oscura y fiebre en su vientre se dejaba llevar por las guitarras españolas al compás del fuego que latía por las noches cuando sus pies se volvían uno con la tierra y su sonrisa de  estrella dibujaba una vida plena; sus polleras giraban con sus manos por sobre su cuerpo y bailaba sin parar hasta que el sol aparecía dejándose dormir o quizás el embrujo nocturno terminaba ahí.

 

Los hombres la amaban y deseaban desde sus más intensos deseos y las mujeres odiaban su perfección de mujer; a ella esas cosas no le importaban si tan solo se le permitía ser feliz de noche y brindar su devolución a la luna y se perdía entre la música y sentía vibrar su corazón.  Un joven gitano fuerte de brazos y sentidos amplios la veía desde lejos y criticaba su forma de ser al no poder tenerla para sí. Deseaba con fuerza que esos bailes tan solo fueran para él y escondía su mirada entre la multitud, para desgarrarse el alma desde lejos. Con el tiempo su corazón fue pasando por varios estados desde el mismo deseo carnal hasta el más dulce amor que su corazón pueda sentir, pero ella indiferente  a esa mirada gitana que tan sólo buscaba danzar envuelta en luz de luna.

En la mente de ella, estaba presente un anhelo y era el de ser madre y poder dar vida con su cuerpo y no tan sólo hacerlo danzar. Pero nadie lo sabía mientras sucedía esa entrega al bailar e hipnotizar a las demás personas. No había noche en que no rezara y le entregara a la luna su petición de amor de tener un niño o niña y que naciera de su vientre. 

 

Quizás una estrella se bajó desde los cielos y escuchó los deseos de ambos gitanos y entre la danza las guitarras y el fuego, sus miradas se encontraron  y sintieron ser mas que uno, entre la gente sus ojos se encontraron, oliva y miel y pura se mezclaron para finalizar en una bella sonrisa de amor y de entrega. Hablaron hasta el amanecer como si nunca en sus vidas se hubieran visto en realidad. La brisa los abrazó y tan sólo un tímido beso de despedida pudieron darse al amanecer.

El sentía su corazón latir tan fuerte que pareciera que todo el mundo pudiera escucharlo, y se sentía mas fuerte que antes, capaz de hacer y deshacer  todo y ella descansó tranquila al sentir que ese hombre debía ser la persona que hiciera su sueño realidad.

 

En las noches el embrujo de amor los envolvía y hacía crecer lo que sentía cada vez más. En esas noches todos notaban el sentimiento puro que iba creciendo entre ellos Él,  cumplía su deseo de verla bailar tan solamente para sí aunque  hubiera muchas personas alrededor ella que bailaba para envolverlo y sentía que su amor era irrefrenable y ella con cada giro daba gracias a la luna por haberlo encontrado y lo seducía cada vez más hasta terminar sus bailes al amanecer con un beso cada vez mas apasionado y sincero.

 

Los días pasaron y la pasión era cada vez mas intensa; una noche de luna llena en donde todos reían y gozaban, bebían y comían hasta dejarse desfallecer;  una noche en donde los niños jugaban entre sus padres y todos juntos bailaban y eran felices, él la tomo de la cintura y ella se dejó envolver en sus brazos;  la alejó con besos de la gente  y la llevó cerca del río en donde la luna los cubría y su reflejo en el agua los acariciaba Era una noche en donde no habría mas testigos que las luciérnagas mirando sus cuerpos dorados desnudos acariciándose y encontrándose en millones de besos y los ojos oliva y miel jugaban una danza ancestral y necesaria para todo humano de la manera más dulce y encantadora que ellos alguna vez pudieron imaginar. En el momento crucial ella levantó su cuerpo para mirar a la luna a quién tantas veces rogó lo que ella mas quería, un niño a quien cuidar, y él a ver sus pechos frente suyo no pudo mas que agradecer a los cielos por ser él quien diera tanto placer y amor a la bella gitana.

 

Ambos deseos esa noche fueron concedidos, ella fue suya y en su vientre crecía su deseo mas oculto. Luna y soles pasaron y su agradecimiento crecía cada vez más y el orgullo que sentía el moreno gitano también. Cuando las lunas necesarias pasaron para que el niño fuerte se hiciera, la bella gitana fue a darle vida en este mundo en el mimo lugar en donde lo habría engendrado; él estaba pendiente del suceso más importante que sus ojos alguna vez hayan visto, ella pujó y resoplo, grito y lloró cuando de a poco sentía ese ser desprenderse de dentro suyo para ser otro y completar ese ciclo de embrujo que llaman vida.

 

 El sostenía sus manos y sudaba junto a ella, la noche los envolvía y nadie más podía escucharlos, hasta que el niño se hizo presente entre ambos. Que desagradable sorpresa para el joven gitano, el niño nació cubierto en blancura extrema, sus cabellos, su piel blanca como la  nieve y sus ojos grises como  las nubes antes de llover. No pudo creer lo que sus manos sostenían, ese niño no era suyo y ella debería pagar su traición.

 

Ella trataba de explicarle sus peticiones a la luna, y que nunca hubo tal infamia en contra de su persona que tan sólo él era el padre de su niño. Pero el  gitano estaba más que confundido y enceguecido y no podía concebir tal mentira o hecho poco racional. Miraba al niño todo blanco cual hijo de gringos, y teniendo al niño en sus brazos dio muerte a la bella gitana y corrió hasta un lugar amplio en el bosque y abandono al recién nacido. Regreso con la gitana y empapando sus manos con su roja y caliente sangre se dejó morir a su lado.

La leyenda cuenta que aquella noche, fue la misma luna quien maldijo lo sucedido  o quizás ella misma también deseaba ser madre, la luna bajó hasta tocar el suelo y recogió al niño tan blanco como ella y se lo llevó.

 

Los gitanos miran la luna y saben que allí se encuentra el niño de la pobre gitana; si la luna está llena y radiante el niño balbucea contento y sonríe para su madre y si el niño llora, su llanto menguará a la luna para hacerle una cuna.  

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Liter-aria. Revista de escritura

María del Pilar Moreno Martínez es profesora en Letras, egresada de la UNT. Comparte su actividad como escritora de relatos y poemas con la producción de ensayos. Publicó en diversas Antologías . LA RAMA DORADA , POEMAS Y MUROS COMO PUENTES y DE RESTOS Y DE RETOS son TRES de sus libros publicados hasta ahora. Además creó y administra desde 2009 esta revista literaria en internet, LITER-ARIA, www.liter-aria.com.ar, que difunde escritura de jóvenes y adultos de nuestra provincia y del exterior. Fue Coordinadora de Talleres de Expresión y comparte su tarea escrituraria con la dirección teatral. Creó y coordina el grupo de arte EL CANDIL.