En el escenario hay tres espacios definidos: uno, el del hoy; otro el del abogado. El tercer espacio está representado por una silla en la que se encuentra una muñeca
Comienza el monólogo cuando una joven entra a escena apresuradamente como huyendo de un grupo de periodistas.
Trata de zafar de ellos.

-¿Basta, por favor! No voy a hablar, no tengo nada que decir. ¡Basta, déjenme ya! (Suspira y se desploma en una silla como agotada).
¡Ufa! Al fin se fueron… esto es terrible, no me dejan vivir en paz. Es una persecución. Se lo juro, yo no lo puedo creer. ¡Como si a alguien de veras le interesara lo que yo siento! (mirando a su alrededor) Mamá… mamá… mamá… (repara en el público) ¡Epa! Usted no sabe quién soy… Me parece que me tengo que presentar… Pero, ¿cómo? A ver… no sé, la verdad es que no sé muy bien quién soy… En realidad, señora, yo vine aquí buscando a mi mamá. Busco a mi mamá. Sí, ya veo, a usted le da risa, ya le parezco grande para andar buscando a mi mamá  así a los gritos… Está bien, no me importa que se ría, yo busco a mi mamá porque necesito saber un par de cosas que me hacen falta para vivir… Por eso la busco… para hablar, (mirando a su alrededor) pero no está. Hoy no tengo a mamá… Igual yo necesito hablar, ¿usted me quiere escuchar? Vea, yo soy Marcela L…, tucumana. Vivo en Corrientes prácticamente desde que nací. De niña quería venir a Tucumán, pero nunca pude, pese a que mi abuelo vivió aquí hasta el final. Llegaban las vacaciones y… yo que quería venir y Abuelo que aprovechaba ese tiempo para visitarnos o que viajábamos a otro lado, o… lo cierto es que nunca pudimos llegar. ¿Será que no me querían traer? Por eso, cuando surgió lo del curso de posgrado no dudé y me vine. No podía perderme la ocasión… hablé con mamá:
-Me voy a Tucumán.
-¿Seis meses? ¿Sola? ¿Es tan importante para vos?
-Claro.
-Te vamos a extrañar. Es la primera vez que te separás de nosotros… y por tanto tiempo.
Trató de convencerme, pero no lo consiguió… Y me vine. Y aquí comenzó esta historia. Se lo juro, señora, todavía no lo puedo creer ¡Todavía me pregunto quién me habrá mandado a consultar a este abogado. ¿La verdad, la verdad? Fue una increíble casualidad. Yo quería aprovechar este viaje para iniciar los trámites judiciales de la herencia de mi abuelo, alguien me lo recomendó y lo busqué… Al principio me cayó bien, me inspiró confianza, me pareció un buen tipo.
-Un sucesorio, sí (actitud arrogante) la herencia de mi abuelo… Sí, tenía muchas propiedades… en Tucumán y en otras provincias también.
Yo misma puse en sus manos los documentos de mi familia, toda la historia familiar.
-Mm… es una herencia importante, me dijo. Usted, seguro tuvo de todo… habrá sido usted muy mimada ¿no?
-Sí…
-¿Dónde dijo que vive? ¿A qué se dedica su padre? ¿Qué hace su mamá?
Todavía no sé por qué le contesté todo lo que me preguntó, por qué no me fui ahí nomás, por qué lo dejé seguir.
-¡Qué orgullosa está usted de su familia, Srta L…!
-Cómo no estarlo, doctor. Soy hija única, tuve todo lo que quise, me dieron todo lo que pedí.
Y continuó con la entrevista hasta que…
-¿Nunca tuvo dudas? La verdad.
-¿Qué si nunca dudé de mi identidad? Pero, ¿qué se ha creído usted, doctor? Esa es una pregunta que no le voy a contestar.
Y me enojé, me puse furiosa…
No se lo demostré, no iba a ponerme a discutir con este abogadito que casi acababa de conocer. Y claro… después ya no me resultó tan agradable.
(Un tiempo).

Terminé el curso y volví a Corrientes, procurando retomar mi rutina de clases, ¿le conté que soy docente? Profesora de Lengua. Como le decía, traté de volver a mi familia, mis amigos, pero nada era igual. No pude hacer como si no hubiera pasado nada, usted sabe. Me he distanciado de personas y cosas, como si algo las hubiera puesto fuera de mi corazón. Inútil no querer pensar, inútil pensar que… tal vez… si yo no hubiera ido a buscarlo por ese asunto de la herencia del abuelo…  Ya no soy la misma desde ese día. En ese momento me enojé, y me fui, y no lo dejé hablar… Y después me surgieron mil reproches que me quedé sin decir:
-¿Con qué derecho, doctor, se permite dudar de mi origen? ¿Con qué derecho usted pretende cambiar mi vida? ¿Usted sabe lo que esto significa para mí?
No lo dejé hablar, porque yo soy así, porque la opinión de la gente no me interesa demasiado, porque…
(Dirigiéndose a una silla donde hay una muñeca y la toma en actitud infantil)
-Mami, ¡dejame salir, dejame ir a jugar!
-No, Marcelita, mejor no, mejor jugá aquí con tus juguetes.
-¿Por qué, mami, por qué no?
-Es que… Marcelita, mejor no conversar con extraños.
-Mami, es la nena del frente, de aquella casa, mamá. Dejame jugar con ella.
-No, Marcelita, vení, ¿qué hablabas con esa persona? Con desconocidos no, con los vecinos no, con esa mujer no. No, no y no.

(Dirigiéndose nuevamente al abogado)
-¿Por qué tengo que creerle a usted, doctor? Yo vine por lo de mi abuelo, eso nomás. A usted no le interesa nada más.
-Después de todo ¿quién es usted, de dónde salió?
-¿Por qué se metió en mi vida, doctor? ¿Por qué carajo se metió?

Sólo hubo dos entrevistas con el Dr. Pedro S… No quise volver a verlo. Me dije que tenía que olvidarlo. Al fin y al cabo, era un sujeto al que apenas conocía. –Marcelita, no hay que confiar en extraños- decía mamá. Pero la historia me tocó en algún lugar, no sé… no puedo zafar aunque me lo proponga a cada rato.

Por eso no aguanté y hablé con el otro abogado, con el socio. Usted se preguntará por qué. Yo qué sé, necesitaba averiguar algo más. No se lo puedo explicar.
-Yo no sé, no entiendo nada, doctor. Es todo muy extraño, como si fuera una ficción. Usted lo conoce bien, usted debe saber algo de esta historia… ¿no cree que está loco? Por favor…
-No, no está loco. Yo trabajo con él todos los días. Me dijo que el parecido físico es asombroso: fue verla a usted y volver atrás.
-No puede ser…
-Le aseguro, todo coincide. Datos, fechas, personas, momentos. Todo.
(Un tiempo)
Me dolió el corazón. Si todo era cierto… ¿qué iba a pasar conmigo, con mis padres? ¿quién los enfrentaría? Porque habría que hablar con ellos. Con mamá está bien, ella por lo menos me escucharía. Con papá no. Él es muy estricto, como buen militar, familia de militares. No me imagino cómo podría reaccionar.
-¡Vamos, doctor! ¿por qué a mí? No es que yo no haya leído o que no me interesen esos casos que circulan por ahí, pero yo no… ¿por qué yo? ¿Mamá? ¿Por qué?
Me contó que el Dr. Pedro S… había estado muchos años afuera del país y que había vuelto casado y que tenía dos hijas y que…
-No, yo no lo puedo creer… que se tuvo que ir, que su primera mujer nunca apareció, que tenía los ojos verdes como yo. Pero, ¿usted se da cuenta? ¡Mire que hay que tener imaginación! No pensará que le voy a creer ¡No! Esto es una terrible estupidez. No, no quiero saber más… ¡No me interesa más…No!
(Un tiempo)

Y vi por última vez al Dr. Pedro S…
-No quiero saber de usted, nunca más, no quiero verlo más.
-Somos las dos puntas de una historia que ninguno de los dos eligió…
-Usted está loco, doctor ¿qué se supone que le va a decir a su familia? Aquí les presento a mi hija mayor… No… Mis padres son ellos, los que me amaron, los únicos que yo amé. No. Usted no me verá más, doctor. Haga de cuenta que no me conoció…
(Un tiempo)

No sé bien qué pasó ni cómo pasó. Pero yo terminé así, acosada por los medios. Todo el mundo quiere saber lo que siento o lo que opino. Así, como recién. Pero, la verdad ¿usted cree que alguno se fija en lo que me pasa a mí? Me citaron de Tribunales, a mis padres también… me metieron en un juicio… así nomás… ¿qué pretenden de mí? ¿que yo cambie de opinión, de vida o de qué? Pero no… ellos me criaron, me dieron todo, todo lo que tengo, todo lo que soy. No… (con ironía) ¿se da cuenta? ¡Qué descubrimiento sensacional! A los veintiséis años vengo a saber que ellos no son padres… ¿y qué? Esta es una puta vida, ¿no? ¡Con razón siempre tuve una cosquillita aquí (señalándose el corazón), algo que no me terminaba de cerrar! Y yo tenía, no se cómo explicarle, tenía mis dudas, algo… que no se lo puedo definir… Y yo preguntaba, no se crea que no, pero siempre había una respuesta que me cerraba momentáneamente la cuestión. Ahora me doy cuenta, ahora empiezo a entender: para esto no hay explicación… ¿Se da cuenta, señora? Se da cuenta por qué le digo que no sé quién soy? ¿Se da cuenta por qué vine buscando a mi mamá? Y claro, no la encontré. Ya no la puedo volver a encontrar. (Un tiempo).

Hoy he vuelto a tener sueños horribles, esa vieja pesadilla que me asaltaba cuando niña: yo estaba encerrada en un cuarto sin ventanas y sin luz, y buscaba desesperadamente la salida, pero la puerta no abría. Yo pateaba y pegaba a la puerta con mis puños… (va hacia la silla de la muñeca, la recoge  y la trae a proscenio, adoptando actitud infantil)
Pateo y pego cada vez más fuerte, ya me duelen las manos y los pies… no se abre… está oscuro, no veo nada… mamá… ¡mamá! (gritando) ¡mamá! ¿dónde estás, mamá? ¿por qué no estás, mamá? Hoy no te tengo, mamá. Quién sabe, tal vez nunca la tuve… Mamá, papá, ya no están, ya no les puedo creer, me mintieron. Me mentiste, mamá. Vos también me mentiste, papá. Me mintieron y me jodieron la vida. ¡Mamá! (mirando hacia el lugar del abogado) Y usted también, doctor, ¿eh? Usted también me jodió. Usted nunca va a ser mi papá, ¿por qué se metió en mi vida, doctor?

FIN

Marta Varela/03
Estrenada en TEATRO POR LA IDENTIDAD, año 2003 bajo la dirección de Sofía París y con la actuación de Susana Martínez.

 

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Liter-aria. Revista de escritura

María del Pilar Moreno Martínez es profesora en Letras, egresada de la UNT. Comparte su actividad como escritora de relatos y poemas con la producción de ensayos. Publicó en diversas Antologías . LA RAMA DORADA , POEMAS Y MUROS COMO PUENTES y DE RESTOS Y DE RETOS son TRES de sus libros publicados hasta ahora. Además creó y administra desde 2009 esta revista literaria en internet, LITER-ARIA, www.liter-aria.com.ar, que difunde escritura de jóvenes y adultos de nuestra provincia y del exterior. Fue Coordinadora de Talleres de Expresión y comparte su tarea escrituraria con la dirección teatral. Creó y coordina el grupo de arte EL CANDIL.