He cantado por usted en el Jueves de Comadres. Fue como entrar a un mundo sobrenatural. El olor a albahaca mareaba y el tun-tun de las cajas chayeras de las copleras, llenaba la atmósfera de antiguos sones y perfumes. Con mi morro cargado de harina, papel picado y serpentinas, ACUDÍ AL LLAMADO DE LAS CAJAS CERCA DE MI CASA, EN LA PLAZA DEL PUEBLO.

 

El día estaba espléndido, calentito y soleado. La alegría se respiraba a cada paso. Con sombrero de paja coronado por ramitas de albahaca y flores de lavanda, partí. Mi pectoral lucía alegre, con flores de lana no hilada, teñidas por los colores sagrados: azul, rojo, amarillo. Las Comadres y sus séquitos ya estaban ubicadas en cada esquina de la plaza del pueblo, con susu arcos de caña tacuara de donde pendían al “no alcance” los frutos y dulzuras que la Pacha les había permitido cultivar y fabricar, gracias al agua recibida de los cielos.

 

Me coloqué en un cortejo que no tenía tanta gente, el de la Coplera Atanacia, gran amiga de muchos años y ella nos enseñó la copla y la tonada que debíamos repetir, al avanzar hacia el centro de la Plaza. Luego vino la orden de avance. Despacito caminamos hacia el centro. Tres veces se repite esto. Luego las Comadres cruzan los arcos en el centro y se cantan coplas de amistad, de mantenerse amigas hasta el “año cabal”, se intercambian regalos y cuando la paz estuvo sellada, estalló la algarabía, los hombres tiraban de las puntas de los arcos, los niños atacaban los frutos y dulzuras y el resto , se ponía la harina en el rostro, como si fuese que vamos a morir para resucitar al fin de la fiesta, como lo hace la semilla en la oscuridad de la tierra hasta que resurge convertida en una plantita. La lluvia de harina no cedía, así que yo estaba blanca hasta las alpargatas. Luego vino el momento en que la mujer elegida como Pachamama el período pasado, comenzó con la bendición y ofrendas a la gran “apacheta” central erigida en la Plaza, que se conecta con el corazón de la Pachamama. Ofrendas de todo tipo, invocaciones, de esta mujer en el silencio más solemne. PACHAMAMA, CUSIYA,CUSIYA! RESPONDÍAMOS A CADA INVOCACIÓN, SAHUMERIOS DE YERBAS SANTAS IMPREGNABAN LA ATMÓSFERA CON SU PERFUME PARTICULAR. Este momento fue largo porque después se ofrendan las Comadres, las Copleras, el Consejo de Ancianos, el Cacique, el Director de la Comuna, los miembros de los cortejos y el público en general SEAN O NO SEAN ORIGINARIOS. Una vez terminada esta parte, se sirve el locro de maíz y la alhoja de algarrobo preparada en grandes cacerolas.

 

Alcanza para todos los concurrentes. Y en la propia plaza, a la sombra de los árboles, se arma el baile, como le dicen aquí, el “patio criollo”, al compás de los sones de los musiqueros del lugar. Cuando regresé a casa seguía el baile, pero ya no daba más. La Fiesta había comenzado y no se silenciará hasta que se entierre al Puhllay, el duende de la fiesta.

 

Recién me despierto. He pedido por todos ustedes

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Liter-aria. Revista de escritura

María del Pilar Moreno Martínez es profesora en Letras, egresada de la UNT. Comparte su actividad como escritora de relatos y poemas con la producción de ensayos. Publicó en diversas Antologías . LA RAMA DORADA , POEMAS Y MUROS COMO PUENTES y DE RESTOS Y DE RETOS son TRES de sus libros publicados hasta ahora. Además creó y administra desde 2009 esta revista literaria en internet, LITER-ARIA, www.liter-aria.com.ar, que difunde escritura de jóvenes y adultos de nuestra provincia y del exterior. Fue Coordinadora de Talleres de Expresión y comparte su tarea escrituraria con la dirección teatral. Creó y coordina el grupo de arte EL CANDIL.