No pudo estremecerme. Aunque al fin se destapó la última olla. Y ésta es más poderosa y destructiva que mil bombas atómicas. Y nos abarca a todos: es la cyberguerra. Y es lo más adelantado que tenemos. Y lo anuncian como lo máximo imaginable. Pero ya lo sabía. A solas frente a la morfina sapiente de Internet lo he leído y pensado: una perogrullada más. Por supuesto que vendría. Y por supuesto que no me sorprendió ni nunca me podría sorprender.

Ya desde la época que escuché a Antonio Molina subiendo sus octavas de cante jondo me despertó la atención ese simple saber popular que se acumula poco a poco. Y a partir de ahí agucé mi manera de vivir. A solas en mi cuarto, metido hasta el pecho dentro del bombardeo de noticias de esta guerra súper-moderna, leyendo entrelíneas lo que dicen unos y otros para sacar alguna verdad al evitar el adoctrinamiento y la anestesia, hace tiempo que lo pude predecir para mí mismo.

Recordé aquella saeta sevillana cantada por Antonio que rezaba en uno de sus versos “mira que el mundo ha cambiao”.

Y pensé que cuando esa guerra sea total, entonces extrañaremos los inmensos portaviones, y los cohetes de largo alcance con ojivas nucleares, y los rayos láser, y los satélites localizadores de objetivos desde centenares de kilómetros en el espacio, y las bombas de racimo, y los ejércitos invasores, y el terrorismo químico, y los hasta ahora tradicionales súper-helicópteros de armas infernales que nos mostraron unos y otros en Vietnam y en África y en Irak y en Afganistán.

Sí, nos anuncian que estamos en la Guerra Cybernética. Tal si fuese la gran noticia. Claro que estamos. Váyanse al carajo, imbéciles. Y nos lo anuncian sus protagonistas, fingiendo la mayor inocencia. O pretendiendo que los imbéciles somos nosotros. Y sentado aquí, mirando la hipnótica pantalla, rebuscando, pienso que todos son arrogantes y culpables, pero en el fondo todos temerosos, porque ahora no es cuestión de números y poder destructivo en el almacén de bombas y cohetes y aviones supersónicos regados en diferentes bases por el mundo entero. Ahora es la impotencia de saberse también desvalidos frente a un espacio virtual plagado de amenazas, que no es espacio ni tiene materia alguna y que no es otra cosa que una plataforma de mierda, también virtual pero cierta, que puede llegar a ser arrolladora y llegarles a todos hasta las narices hasta quedar todos embarrados y no poder respirar. Y yo aquí, solo, viendo y tratando de no creer en tanta estupidez, tan sólo intentando ordenar y escribir las ideas que quiero contar y compartir, para mi beneplácito y quizá para el de algunos más, pienso que esa impotencia pondrá a unos y otros contra la pared.

Casi que cualquiera de los más entendidos será capaz en un momento dado de hacer lo que se le antoje con el mundo al apretar la debida tecla cuando alguien en el otro lado se quede dormido o un poco atrasado de programación y defensas. Y entonces, los que no pertenecemos a ese mundo y esos intereses, los infelices de la gran masa, nos quedaremos a la deriva, sin pan y sin electricidad, tragándonos nuestras ideas, sin computadoras, sin transportes, sin agua en las cañerías, sin semáforos, sin refrigeración, sin producción, sin medicinas, sin, sin y sin. No podremos ir ni a la ciudad vecina a visitar a nuestra familia y tendremos que vivir como chinos en el mismo pueblo y en la misma casa.

Si es que acaso se pueda vivir y si es que acaso queden casas.Nos moriremos de hambre.

El Gran Súper-héroe no será quien venció a Dr No y a Goldfinger sino aquel que destruyó más programas al meterse en las Centrales de Inteligencia y Energía y Comunicaciones del Mundo entero.

Y seremos partícipes de una verdadera historia con la apariencia de una ficción donde las ciudades serán fantasmas con miles de autos abandonados y de basura acumulada. Los héroes individuales serán seres anónimos, prisioneros, ubicados frente a sus ordenadores, navegando las redes intrincadas con sus virus de sabotaje electrónico.

Países enteros sucumbirán como fichas de dominó, cayendo unos sobre otros hacia una nueva Edad Media.

O quizá no llegue a Media y se quede en Un Cuarto. Y esto que se ha dicho, para el que tenga cabeza y sepa usarla, debería ser una perogrullada más, como la noticia que lo originó. Y lo reconozco sinceramente, esto es una perogrullada mía. Y si no fuese así, entonces de ese ciego personaje que lea lo escrito sin llegarlo a notar habría que decir igual que dijo Vallejo en el verso de sus Heraldos Negros: “!pobre, pobre!”. Y ya apagando el computador, me levanto sin asombro alguno para mirar por la ventana, quizá comprendiendo y aceptando la corta visión de muchos, para atrevidamente agregar, parodiando el verso del cante andaluz: “mira que no hemos cambiao”.

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Liter-aria. Revista de escritura

María del Pilar Moreno Martínez es profesora en Letras, egresada de la UNT. Comparte su actividad como escritora de relatos y poemas con la producción de ensayos. Publicó en diversas Antologías . LA RAMA DORADA , POEMAS Y MUROS COMO PUENTES y DE RESTOS Y DE RETOS son TRES de sus libros publicados hasta ahora. Además creó y administra desde 2009 esta revista literaria en internet, LITER-ARIA, www.liter-aria.com.ar, que difunde escritura de jóvenes y adultos de nuestra provincia y del exterior. Fue Coordinadora de Talleres de Expresión y comparte su tarea escrituraria con la dirección teatral. Creó y coordina el grupo de arte EL CANDIL.