Una lectura previa del poema “Me llamo barro…”, del poeta alicantino Miguel Hernández, arroja la percepción de un tono impregnado de un sentimiento de inferioridad ante el objeto amado y no correspondido. El yo poético se siente barro, se siente nada.

El ritmo y el tono de la composición poseen una cadencia que parte de una subjetividad expresado en el yo poético como primera referencia al discurso para desarrollar una simbiosis entre el efecto de quien habla y la actitud de quien se destina el poema. El ritmo del poema, escrito en silva y desarrollado en rima consonante, asume una musicalidad en la cual la simbiosis planteada en el desarrollo expresa la cercanía entre ambos sujetos a pesar de la inasibilidad del destinatario.

Evidentemente el tono del poema es lastimero porque la unión no se expresa por permanencia, sino por la efemiridad de la consistencia del barro; esta fugacidad es en si misma, una metáfora del amor que se desvanece en el tiempo que dura el barro, en virtud de los cual el tiempo del poema se puede fijar en la estación húmeda de la Península Ibérica, es decir en el tiempo del otoño.

La fugacidad temporal se define por la extensión de la simbiosis entre pie/barro, y la disolución de este, con el advenimiento de nuevas situaciones:

“…embisto a tus zapatos y a sus alrededores…”

 

“…siempre a tu pisada me adelanto

Para que tu impasible pie desprecie

Todo el amor que hacia tu pie levanto…”

 

“…bajo a tus pies un gavilán de ala,

De ala manchada y corazón de tierra…”

 

Tomando como fundamento dos elementos: la fugacidad del tiempo, y la materialidad de las relaciones, el poema se resuelve a través de un encadenamiento metafórico donde la relaciónpie/barro marca la fugacidad temporal que se imprime en los objetos involucrados.

Hay que notar que el juego interpersonal se desarrolla entre la primera persona:

“Soy un triste instrumento del camino,

Soy una lengua dulcemente infame

A los pies que idolatro desplegada”

 

Y la segunda persona del singular, mediatizado por la construcción metafórica del amor:

“Su taciturna nata se arracima,

Los sollozos agitan su arboleda

De lana cerebral bajo tu paso”

 

Se debe destacar también que la primera persona implicada se define como“barro”,instrumento”, “Buey de agua”, lo cual remite a formas religiosas cuya simbología se ubica en torno a una situación original, es decir a una creación celestial, como lo es la unión amorosa. El sentimiento del poeta asume un carácter material por medio de elementos típicos de las celebraciones religiosas como lo son los relicarios, ramos, ceras, amapolas, que marcan una valoración trascendente del sentimiento contraponiéndose a la disociación que se plantea a través de la contraposición pie/barro. “

 

“Como un taciturno buey de agua y barbecho

Que quiere ser criatura idolatrada

Embisto a tus zapatos y sus alrededores,

Y hecho de alfombras y de besos hecho

Tu talón que me injuria beso y siembro de flores.

 

Coloco relicarios de mi especie

A tu talón mordiente, a tu pisada…”

 

En los últimos cuatro versos, adquiere relevancia el verbo temer agregando un elemento en la disfunción de la no correspondencia:

 

“Teme que el barro crezca en un momento,

Teme que crezca y suba y cubra tierna,

Tierna y celosamente…”

 

La relación pie/barro se liga por el verbo temer acentuando la fugacidad del contacto y obviamente de las relaciones. De ello se deduce que el amor del poeta no es correspondido porque en una de las partes, el temor media negativamente.

 

Eduardo Luna, Profesor en Lengua y Literatura, estudiante de la Licenciatura en Letras

Facultad de Humanidades de la UNSE, Universidad Nacional de Santiago del Estero – Argentina

thepretorian_79@hotmail.com

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Liter-aria. Revista de escritura

María del Pilar Moreno Martínez es profesora en Letras, egresada de la UNT. Comparte su actividad como escritora de relatos y poemas con la producción de ensayos. Publicó en diversas Antologías . LA RAMA DORADA , POEMAS Y MUROS COMO PUENTES y DE RESTOS Y DE RETOS son TRES de sus libros publicados hasta ahora. Además creó y administra desde 2009 esta revista literaria en internet, LITER-ARIA, www.liter-aria.com.ar, que difunde escritura de jóvenes y adultos de nuestra provincia y del exterior. Fue Coordinadora de Talleres de Expresión y comparte su tarea escrituraria con la dirección teatral. Creó y coordina el grupo de arte EL CANDIL.