Te veo ahí, con la cabeza negra -¿o es negro solo el velo, el manto que la cubre?

Has dejado las palabras y has optado por los gestos: tomas el recipiente que humea y lo levantas. Los brazos en alto, la mirada en alto y –ahora sí- el grito. No es grito… Es súplica, canto, rezo… Dice: -Pacha Mama, kusilla, kusilla…*

Y los otros, los que no somos como vos, Rosario, los que nos hacemos vos para implorar, repetimos por lo bajo: – Pacha Mama, kusilla, kusilla…

El humo se despliega hacia los cuatro puntos cardinales como los brazos de la cruz andina que prevalece sobre todo: suri, rana, cóndor, serpiente bicéfalos llevan ahora y siempre la cruz en el lomo, la tierra extendida hacia los cuatro vientos. El del norte, cálido; el del sur, helado, luchan  a muerte pero ninguno gana la batalla… Verano e invierno… hombres de afuera y pueblos de adentro… tiempo y eternidad… tu cara velada por la manta y tus manos desnudas que ofrecen a la tierra…

Toki, el cóndor herido y curado por los hombres, sale de la jaula. ¿Lo hemos salvado? Soberbios, vanidosos, creemos haberle prolongado la vida pero la vida se prolonga a sí misma… Orden sobre caos… existencia sobre destrucción…

Toki arriesga unos pasos, aletea, corre con torpeza de gallinácea sobre la loma estéril.

Tus manos, Rosario, apuran el gesto, remedan los intentos del cóndor. Humean una vez más los aromas que ofreces y otra vez también vemos tus brazos en alto. El pueblo, subsumido en tu voz, en tu cara, en tu boca amplia y acaso sonriente a pesar de la sacralidad de la circunstancia, murmura algo que se escucha otra vez como plegaria pero que, poco a poco, se convierte en fragor… Aludes, tempestades, refucilos y truenos alientan al ave en su intento por reintegrarse al cielo. Es entonces cuando aparecen los otros cóndores, desde el Oeste, volando en círculos sobre Toki, sobre nosotros, sobre tu cabeza oscura y velada, sobre tus brazos en alto, sahumando…

La tierra ha admitido la ofrenda… Pacha Mama, kusilla, kusilla….

 

*Pacha Mama, kusilla, kusilla.En quichua: Madre Tierra, protégenos.

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Liter-aria. Revista de escritura

María del Pilar Moreno Martínez es profesora en Letras, egresada de la UNT. Comparte su actividad como escritora de relatos y poemas con la producción de ensayos. Publicó en diversas Antologías . LA RAMA DORADA , POEMAS Y MUROS COMO PUENTES y DE RESTOS Y DE RETOS son TRES de sus libros publicados hasta ahora. Además creó y administra desde 2009 esta revista literaria en internet, LITER-ARIA, www.liter-aria.com.ar, que difunde escritura de jóvenes y adultos de nuestra provincia y del exterior. Fue Coordinadora de Talleres de Expresión y comparte su tarea escrituraria con la dirección teatral. Creó y coordina el grupo de arte EL CANDIL.